Nos son sólo los halagos de un día lo que hacen digna y orgullosa a una mujer por el hecho de ser mujer, no son solo un ramo de rosas lindas las que curan las heridas y generan un perdón forzado ante alguna indiferencia o discusión;  mejor sería que fuese tomada en cuenta y valorada por la sociedad día a día, por su pareja en el hogar no solo como ama de casa, sino también como compañera incansable y educadora de los hijos desde hace ya muchas generaciones.